SURGE: cuando el éxito es un fracaso

El SURGE cumple su V edición. He escrito en otras ocasiones sobre este tipo de proyectos y por qué me opongo a ellos: en SURGE, TALENT, FRINJE: Coge el dinero y calla y en “Surge Madrid”: alquilar el Off . El Talent ya no se celebra y Mateo Feijóo (también le aplaudo por ello) no ha considerado el Frinje entre sus propuestas, y además ha apostado de verdad por la creación contemporánea en un proyecto que no existía cuando comenzó a realizarse el SURGE y que lo supera ampliamente.

Creo que el SURGE es fruto de la explosión del Off y de la coyuntura de crisis, y que debe replantearse o morir. La revista Godot ha recogido las opiniones de los participantes en esta edición, que podéis leer aquí .

Intentaré explicarme:

¿Qué quiere ser el  SURGE? Según reza su página web, “Surge Madrid 2018 es una muestra que potencia estrenos de las compañías y creadores madrileños (afincados en la región o con trayectorias indiscutiblemente vinculadas a su movimiento cultural) a través de la colaboración entre las Salas madrileñas y la Comunidad de Madrid en un diseño de la gestión cultural basado en un principio representativo a través de la concurrencia competitiva”

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¿Reconoce a algún actor/actriz? No se preocupe, muchos de ellos volverán a estar en la próxima edición

¿Y qué es realmente?  Una subvención encubierta y pírrica para compañías y salas a costa de las cuales la Comunidad de Madrid encubre su mala gestión cultural, y se regala una campaña de comunicación con la que miente a la sociedad diciendo que cuida las salas y la creación que el Off exhibe.

Por partes:

¿Se pueden potenciar estrenos con el dinero que ofrece el Surge? Si ibas a estrenar de todas maneras, pues puede ser un empujón. Pero la cantidad ofrecida es ridícula para pensar siquiera en crear para estrenar en el Surge (sobre todo, si quieres cumplir la ley). En cuanto a las salas, se ven beneficiadas, pero de igual manera, la ayuda es prácticamente testimonial, un parche a una situación, la del Off, que exige más ambición en la gestión. Las salas que pueden exhiben producción propia y así cobran por las dos partes, y ya empiezan a crearse clientelismos de compañías que actúan siempre en el Surge en las mismas salas.

¿Se puede potenciar la visibilidad con una campaña de publicidad y difusión bien hecha? Sí. ¿Es el caso?

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Imagen del Surge de este año, de Alberto Feijoo. ¿Te sugiere creación escénica contemporánea?

Pues me temo que no. Pese al esfuerzo y buen hacer de Miguel Ayanz, la imagen del Surge no comunica Artes Escénicas, que engloban más del 90% de las propuestas, ni es especialmente relevante para visibilizar ni espacios ni compañías. ¿Cuál es el mensaje que se comunica al público? Si no se han enterado se lo digo yo: Comunidad de Madrid.

¿Para quién se hace el Surge? Para el público en general no, desde luego. Al no haber un comisariado, el Surge es un cajón desastre donde, como en el Off, cabe de todo. Hay compañías consagradas, como 10&10 o provisional Danza, cuya presencia en el Surge sólo se explica desde el abandono que sufre la danza por parte de las administraciones, y otras novísimas, las hay comerciales de pequeño formato y disruptivas (es como se dice ahora); monólogos, y compañías cuyo número es insostenible para cualquier producción profesional. El público no tiene ni un hilo conductor que le ayude a orientarse, ni una comunicación que le incluya o le oriente.

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¿Reconoce a alguien? No se preocupe, muchos de ellos volverán a estar en la próxima edición

El Surge viene a ser al espectador medio lo que para mí La Feria del Abalorio: un evento para profesionales. ¿Pero qué profesional puede acudir a los 36 estrenos que se agolpan en 4 semanas con una media de 3 funciones por espectáculo? Los programadores de las salas no, porque están pendientes de atender sus propios estrenos y sobrepasados por la falta de personal (otro mal endémico del Off) Los programadores de los teatros públicos rara vez programan este tipo de espectáculos, y se ven abrumados por el volumen de la oferta. Así que quedan los teatrófagos (que los hay), los amigos (benditos sean) y el público habitual de la sala. Pero ni a estos se les ofrece un bono para poder hacer más accesible su adicción al teatro, a las salas o a sus amigos. Por cierto, el ciudadano, sea quien sea, ni se entera.

¿Y las compañías? El Surge ha colaborado involuntariamente a fijar dos de las razones más simplistas que se han esgrimido para destrozar el sector desde dentro: “es que si ni lo hago yo lo hace otro” y “es mejor que quedarse en casa”, que junto con “Es lo que hay” han sido los mantras con los que la crisis se ha cebado en los más desfavorecidos, obligándoles a rechazar sus derechos laborales para poder tener la ilusión de un trabajo. ¿Conseguiremos así que la sociedad nos valore como artistas? Como sector, tenemos la responsabilidad de no vendernos en barato, de reclamar ayudas justas y un espacio para la creación contemporánea. El SURGE, por bienintencionado que sea, no lo es. Pero va ya por la quinta edición. Por eso su éxito es el fracaso de todos.

Si nos conformamos con las migajas y salimos en prensa diciendo que todo está bien, ¿Hacen mal los políticos en no darnos lo que no pedimos? Yo creo que se frotan las manos ante lo barata que les sale nuestra falta de unión y de visión a medio-largo plazo, por lo barata que resulta comprar nuestra ética. Yo hace tiempo que decidí intentar no bailar al son de su música y exigir cambios significativos, o al, menos no participar en las componendas más evidentes. Lo contrario me convierte en un tonto útil o en un cómplice. ¿Y tú?¿Qué quieres ser?

 

  1. Víctor velasco 5 junio, 2018 at 7:04 pm

    Que análisis tan necesario y tan lúcido, Javi.

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    1. Muchas gracias, Víctor. Repensar el sector es una responsabilidad para los que ya tenemos una trayectoria. Te animo al debate

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